Mirarse
-en un espejo-
y pensar en el otro,
pisar la hierba mojada
(con los pies descalzos)
palpar la superficie rugosa de un metal oxidado,
sentir la humedad en la piel
y al tiempo
el olor del jazmín,
el rumor del tráfico,
el ruido asfixiante de la verbena del barrio,
el aire cálido de las noches de los sábados sin plan.
Experimentar los recuerdos,
la soledad redescubierta.
Pasear desnudo,
verte señalado
observarte en el dedo que te apunta,
ver al otro,
estar dentro del espejo,
ser tan solo un reflejo,
tan solo
un reflejo.
Me encanta éste. Un saludo y continúa.